El teatro Alfil de Madrid presenta una obra de Eloy Arenas y Daniel Ortiz
ALMUDENA CORRAL- Madrid - 10/05/2008
Qué complicado es entenderse, ponerse en la situación del prójimo y tratar de conocer que piensa y padece. Entiendeme tú a mí es una obra que intenta enseñar, en tono de humor, las complicaciones que conllevan las relaciones entre las personas ante la falta de saber y querer ponerse en la piel del 'contrario'. Y es que a veces, la vida, parece una continua lucha de egoístas visiones.
Esta obra, escrita y dirigida por Eloy Arenas, representa momentos de la sociedad actual en cinco cuadros: el hombre y la informática, la infidelidad conyugal, el moroso y el cobrador, la lucha de sexos y la minusvalía física. Situaciones tratadas con sátira y rebeldía donde se nos deja ver esa incomunicación del hombre, esa falta de empatía en su día a día que hace de la vida algo más complicado de lo que debería ser. Todo esto suavizado por continuas pinceladas de humor inteligente que hacen las delicias del público.
Arenas (Alicante 1950) y Daniel Ortiz dan vida a todos los personajes de la obra acompañados del ritmo de un acordeonista que toca en directo en cada una de las funciones. "La vida se apoya básicamente en tres pies: la reproducción, la nutrición y la relación. Nos nutrimos con gusto, nos reproducimos con placer, pero nos relacionamos con fricción" explica el autor de la pieza teatral. Y es que el gran José Ortega y Gasset dijo una vez: 'Yo soy yo y mis circunstancias', pero no para que pensásemos solo en las nuestras propias sino para constatar que todos y cada uno de nosotros somos una suma de elementos. 'Entiéndeme tú a mí' ayuda a entendernos todos un poquito más.
Teatro Alfil: C/ Pez, 10 28006 Madrid
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ENTIÉNDEME TÚ A MÍ
Mayo 2008-Crítica al espectáculo de Eloy Arenas
Que le entiendan a uno no lo explican en el colegio. Y reconozcamos que lo de “si tiene que suceder sucederá”, es cómodo pero poco fiable. Eloy Arenas, intérprete, director y
guionista de “Entiéndeme a mi” pone la mirada en las consecuencias de la falta de comunicación y dibuja un perfil delirante en el que el espectador se refleja en muchos
momentos. Eloy Arenas, y Daniel Ortiz, trasladan con humor en cinco historias cómo saber escucharse en el momento indicado es una fascinación particular, en un momento particular y en un lugar particular que muchas veces nos alcanza de imprevisto. Lejos está de ser un absoluto y por eso, aproximan entre risas lo que nos pasa cada día y lo que creemos que debería ser. Con en ese lenguaje sencillo y directo que tanto aproxima, y con un decorado mínimo, para dar fuerza a la escena, los protagonistas desnudan sus engaños, vergüenzas y debilidades, multiplicando con naturalidad la visión agridulce de la vida. Así, va dejando al descubierto el drama y la belleza de lo que nos rodea. Ese absurdo, tierno y cómico, es el que reina en las cinco partes bien diferenciadas que hacen un kit completo de realidades con las que el espectador está obligado a entenderse, por muy descabelladas y variopintas que sean Ya sólo por el nombre-forma parte del acerbo familiar de los reproches- la historia se centra en las realidades que a veces se contraponen y a veces se encuentran. Llevadas al
límite de lo posible, Eloy Arenas y Daniel Ortiz, dan vida a personajes cosidos por el amorodio que tenemos a nuestras debilidades de cada día, provocadas muchas veces por la falta de comunicación. Con punzadas en el hígado, se van encadenando las historias y desfilan sobre el humor un humor inteligente que se agradece. Resulta especial por su franqueza y facilita una digestión ligera de nosotros mismos.
Es una sátira sobre una nueva forma de tartufismo de nuestra época: estampas de
derrumbamiento personal por ver sin mirar, sentimentalidad golfa que endulza grandes
momentos y entierra prejuicios o “monjes” que tienen que hacerse el “hábito” de impostor
de sí mismo sin saber por qué. En definitiva, un espectáculo sobre la importancia de escucharse primero y luego querer entenderse, aunque a veces no nos pongamos de acuerdo. Y un buen rato contemplando una sociedad que no es muy consciente de su poca capacidad para no pensar más que en uno mismo. En tiempo real siempre difícil y cuando se hace, frustrante, pero digerirlo entre risas deja buen sabor de boca.
Teresa García Vicente
EL PRIMER MAGAZINE SEMANAL GRATUITO· Nº101 MADRID 05 DE JUNIO DE 2008
CALLAO: ENTIÉNDEME TÚ A MÍ
Quién te entienda que te compre
Cinco historias en clave de humor en torno al tema que más quebraderos de cabeza trae, las relaciones
humanas. Esa universal perspectiva es la base infalible de esta comedia que merece la pena ver
Nuestro papel en el mundo y cómo nos perciben frente a lo que querríamos ser son dos temas que nunca terminan de aburrir, puesto que forman parte de nuestra esencia. Si encima son tratados con una base de humor que mezcla la ironía con el absurdo y casi el surrealismo, nos encontramos con un cóctel explosivo que es materializado con maestría en la obra “Entiéndeme tú a mi”. El incombustible Eloy Arenas protagoniza
junto al joven actor Daniel Ortiz una obra compuesta de cinco sketches tan distintos entre sí como divertidos y originales. Desde la historia de un ordenador-persona hasta la de una mujer que no se siente apreciada por su marido pasando por el mundo interior del cobrador del frac, este espectáculo trata temas disparatados y reales bajo el mismo prisma del humor, con el único y noble fin de provocar la risa ante cualquier situación. Una función que pone de manifiesto que, ante cualquier problema, ninguna terapia funciona mejor que la carcajada, al mismo tiempo que deja traslucir ese dilema interno acerca de la necesidad de saber encajar en la sociedad tan estereotipada en la que vivimos. Toda una lección de vida a base de guiños punzantes que bien valen una visita.
La obra, Entiéndeme tu a mí pone de manifiesto que, ante cualquier problema, ninguna
terapia funciona mejor que la carcajada
Diario de Cádiz - Cultura
Dos rostros de la “tele” traen una muestra
de buen teatro
“Entiéndeme tú a mí”, comedia cáustica que escarba en el espinoso mundo de
las relaciones humanas. El resto es diálogo ágil, vivo, bien musculado, y dos
espléndidos actores que hacen verosímiles cuatro historias que, por momentos, rozan el
surrealismo cuando no el absurdo de aquella pareja de desolados payasos que se
quedaron para siempre esperando a Godot.
Pero no pica tan alto Eloy Arenas, autor de la pieza, no se pierde en honduras
intangibles sino que presenta cuatro situaciones completamente transportables a la
realidad de todos los días, aunque, eso sí, con las licencias y las fugas propias de este
artificio llamado teatro.
Cuatro parejas frente a frente, ocho personajes extraídos de la cotidianidad,
actual o posible, que lo han perdido todo y tienen como única salida la de pactar con su
interlocutor, y como única posibilidad de seguir respirando, la que se derive de su
capacidad para entenderse.
Salvación y condena a golpe de impagable ironía, a fuerza de excelente teatro
cómico que nos dejó en El Puerto Eloy Arenas, caras famosas, pero, sobre todo, buenos
actores de éxito.
EL DUENDE DE MADRID
Humor e inteligencia de la mano
Por Marta Reguero
Entenderse es difícil. Comprenderse, más aún. Y contarlo, con un sentido del
humor agudo e inteligente, es sólo prioridad de unos pocos.
Y es que talento no falta en esta obra. Su guión, impecable; y sus intérpretes,
auténticos maestros en el arte de conquistar al público. Sólo con un diálogo, con
unas simples miradas y tal vez un gesto. El resultado: uno de los mejores ratos
que se puedan pasar en la butaca de un teatro.
Egoísta, hedonista… la actitud de quien no escucha o no quiere escuchar es
patrimonio de todos. Por eso la carcajada se mantiene en todo momento a punto
de estallar. Y estalla, porque te reconoces y reconoces a los demás; y te ríes sin
parar mientras piensas que tal vez sea eso, que a ti “no te entienden”.
Arenas, brillante, se ha atrevido a contar breves historias del día a día, con el
toque de inteligencia que sólo el humor sabe darle a una crítica, que llega a ser
mordaz y muy ácida, pero que no escapa a la ternura.
EL MUNDO
Humor inteligente
JAVIER VILLAN
Autor: Eloy Arenas
MADRID.- Entiéndeme tú a mí es un título engañoso. No cabe el imperativo ni el
estímulo urgente cuando todo está claro; y cuando un texto dramático es capaz
de reconciliar al espectador con la risa como síntoma de inteligencia.
Entiéndeme tú a mí lo componen cinco textos a cual más corrosivo. Si reír a
tiempo puede ser indicio de lucidez mental y de sana disposición de ánimo, el
autor de estos textos reclama para sí el don de la inteligencia.
Hay un afán desestabilizador en estos textos; hay una compulsiva intención de
subvertir el orden y la lógica de los sistemas de convivencia.
¿Humor negro? A veces negrísimo y en ocasiones conmovedor. ¿Absurdo?
Pues, si tenemos en cuenta que el absurdo es la realidad pero con una lógica
oculta, también. ¿Surrealismo? Puede; pues algo de automatismo y de
exploración en el subconsciente hay en esta escritura que nace con una
inequívoca naturaleza teatral. Pocos elementos en escena, pero esenciales.
OCIÓPOLIS: TEATRO
Semanario interactivo universitario
Por Teresa Juan López
A veces, la aparente facilidad resulta difícil de llevar a cabo. El caso de
“Entiéndeme tú a mí” no es el de una apuesta teatral fácil, pero sí accesible, que
hace reír aunque despierte la pena, y abre los ojos siempre al que se crea curado
de espanto. Se trata de un análisis exhaustivo de nuestro interior, quizá en
ciertos momentos frívolo en apariencia, pero realmente arduo o incluso cruel en
lo más profundo.
Pero, sobre todo, pretende la mirada irónica de la realidad que
compartimos, desde una sabia alternativa en el arte de contar historias.
Contarlas, aunque sin el objetivo primero de que hagan gracia.
METROPOLI
Teatro
Humor Inteligente
Escrita por Eloy Arenas y protagonizada por el propio Arenas,
“Entiéndeme tú a mí” es una de las obras de teatro más sorprendentes,
originales, hilarantes e inteligentes que han aterrizado en la cartelera madrileña
durante los últimos años. Dividida en cinco cuadros que desmenuzan
minuciosamente la sociedad contemporánea (abordando temas de tanta
actualidad como la informática, la infidelidad conyugal, la lucha de sexos o la
minusvalía física), el montaje propone al espectador un doble ejercicio: físico,
toda vez que sus músculos están en continuo movimiento por culpa de las
carcajadas, y mental, ya que el texto plantea multitud de interrogantes
existenciales.
DIARIO 16
ESE HUMOR QUE QUEREMOS
Por Enrique Centeno
Nunca habíamos visto a Eloy Arenas sobre un escenario, y mucho menos como
autor teatral. Esperábamos presenciar esta interesante obra con chistecillos y esas
cosas. Nada de eso: se trata de cinco pequeñas piezas de humor crítico, corrosivo y
responsable, cuyo denominador común sería la dificultad de mirarnos, el absurdo de las
situaciones más o menos cotidianas, el despiporre sobre el mundo que nos rodea. Eloy
Arenas es, en esta ocasión, algo más que un cómico, y sabe construir muy bien una
serie de personajes esperpénticos que él mismo ha escrito con talento.
El cuadro final, entre dos amigos, uno de los cuales ha quedado ciego en un
accidente y el otro incapacitado de los brazos, es una antología del disparate, el
surrealismo y, al mismo tiempo, el colofón de ese latido solidario que respira todo el
espectáculo.
LA RAZÓN
La risa subversiva
Por Juan Antonio Vizcaíno
El género cómico siempre ha gozado de la simpatía del público, porque,
ridiculizando los valores morales de una determinada época, ha hecho reír al
respetable. La risa no provoca sólo evasión en los espectadores, sino que puede
destapar además la terrible caja de la catarsis, o sea, la traslación del público a
un estado de euforia, que al producirse de manera colectiva, se convierte en
transgresor.
La buena comedia de toda la vida ha satirizado a los poderosos. De ahí el
carácter subversivo que han tenido siempre los comediantes, de ahí la razón de
las persecuciones sufridas por este noble colectivo de la risa, y hasta las
prohibiciones de que se les entierre en los camposantos.
Nuevo orden social
Eloy Arenas ha dado una vuelta de tuerca a la comedia clásica para
ironizar sobre los defectos de nuestro tiempo, de tal forma que la mofa que se
realiza en su espectáculo “Entiéndeme tú a mí” va contra esas facetas de la
personalidad íntima y social de los mismos espectadores que se ríen de lo que
sucede en escena.
Por Luis Pérez Gil
La convivencia nos lleva al pacto y el pacto a sobrevivir dentro
del caos. Cinco historias, un texto brillante y dos actores en
plena forma para hacerlo creíble. Muy aconsejable.
Debemos reconocerlo. Todos nos hemos sentido oprimidos cuando el
cretino de turno ha cogido el mando y nos ha quitado la película que estábamos
viendo para poner su programa favorito. Pero como dice Eloy Arenas en
Entiéndeme tú a mí, quien tiene el mando manda. Moraleja general: quien tiene el
poder lo practica y, por lo general, lo hace tocándole las narices al vecino, cosa
muy grata cuando es uno quien controla y muy molesta cuando se es el
“tocado”.
La obra es de lo más básico y se apoya en muy poquitas cosas, pero que
funcionan de maravilla. Se nos presentan cinco historias con dos personajes en
cada una, dos antagonistas que necesitan aprender el uno del otro y cooperar
con él, pero con demasiado orgullo como para ponerse a ello.
Casi dos horas de función en las que hay diversión y risa junto a
personajes trazados con ternura. Sin embargo por debajo asoma una idea
terrible que además se presenta con una gran acidez: cuando se está por encima
de otro lo hacemos saber, y cuando estamos por debajo pedimos a gritos el
pacto al tiempo que se nos hace un corte de mangas.
Es la erótica del poder. Eloy Arenas, protagonista y autor del guión,
recurre a situaciones del día a día para plantearnos estas ideas con humor y
tremendas dosis de ironía. Le ha salido una mezcla de realidad y surrealismo de
crueldad y ternura tremendamente efectiva gracias a la solidez del texto y de las
interpretaciones.
Eloy Arenas, la sonrisa más humana
El Lara estrena su obra “Entiéndeme tú a mí”
El Teatro Lara apuesta por el humor más corrosivo y gratificante con la obra
“Entiéndeme tú a mí”, escrita por Eloy Arenas. La pieza es un alegato ácido e irónico que
analiza la falta de comunicación en la sociedad actual así como el necesariosa
entendimiento entre los lados opuestos.
La moraleja latente durante todo el montaje es que la comprensión debe ser
siempre una premisa obligatoria porque el ser humano está condenado a entenderse.
“Entiéndeme tú a mí”, una obra indispensable y original que replantea la
situación comunicativa en el mundo y la búsqueda de la comprensión social.